Vuelve a Ti – El encuentro que me abrazó el alma

Ese día me recordó, una vez más, por qué hago lo que hago, por qué creo tanto en nosotras y por qué no hay nada que supere un encuentro físico entre mujeres maravillosas.

Cuando estamos juntas, algo se mueve. Algo se despierta. Algo vuelve a su sitio.

Y eso no se consigue a través de una pantalla.
Eso se siente allí, mirándonos, respirándonos, compartiendo el mismo espacio… el mismo latido.

Un encuentro tranquilo… pero lleno de alma

Ese día las chicas no interactuaron demasiado, y ¿sabes qué? No pasa nada.
Porque no siempre necesitamos hablar para sentir.
A veces simplemente estar ya es suficiente.

Y todas —cada una a su manera— se sintieron bien.

Eso vale oro para mí.

Fue un ratito para volver a nosotras mismas, sin prisa, sin presión, sin exigencias.
Un espacio seguro, suave, íntimo…
Justo lo que muchas necesitaban.

Lo que ellas dijeron… y que me emocionó profundamente

Después del taller les envié una pequeña encuesta, y sus respuestas me abrazaron el alma.
Aquí algunas de las cosas que compartieron:

“Todooooo.”
“Todo, y para aprender día a día.”
“El dar a conocer a las mujeres que no se dejen para después.”
“La historia personal de superación de Karina.”
“Llegó a nuestro interior y me hizo pensar.”
“El cariño y la humanidad.”
“La compañía.”
“La humanidad.”
“La conexión con Karina… y los detalles que tuvisteis con nosotras.”
“Compartir y escuchar testimonio.”

Cuando las leo, siento que el propósito se cumplió:
tocamos corazones.

Y no hay mayor regalo.

El agradecimiento que recibimos… es el motor para seguir

Cuando acabaron, todas respondieron que sí volverían a otro encuentro.
Todas.
Eso para mí es una señal clara de que vamos por el camino correcto.

Algunas también me dijeron:

💜 “Gracias a ustedes por brindarme la oportunidad de asistir.”
💜 “Gracias a ti por poner el alma en lo que haces.”
💜 “Nos veremos.”
💜 “A no ser por agenda, allí estaré.”
💜 “Encantada. Gracias.”
💜 “Estaremos.”

Cada vez que leo sus mensajes siento una mezcla de gratitud, humildad y fuerza.
Porque yo pongo el alma… sí.
Pero ellas también lo ponen cuando deciden venir.

Lo que siento hoy

Siento que este encuentro fue suave y poderoso a la vez.
Que sembró semillas.
Que dejó una huella.
Que recordó a muchas mujeres maravillosas que no deben dejarse para después.
Y que volver a una misma es un acto de amor… no un lujo.

Este es el camino.
Un camino que caminamos juntas.
Con calma, con verdad, con humanidad.

Una pequeña reflexión para llevarte contigo

A veces creemos que “volver a nosotras” es un gran gesto: un viaje, un cambio radical, una decisión enorme.
Pero, en realidad, volver a ti empieza en lo pequeño.

Empieza cuando te das cinco minutos para respirar.
Cuando decides escucharte en vez de ignorarte.
Cuando eliges algo que te hace bien, aunque sea diminuto.
Cuando dejas de castigarte por lo que no hiciste y empiezas a agradecer lo que sí haces.

Volver a ti no es un destino.
Es un recordatorio diario.
Un acto de amor propio que se practica de a poquito.

Y cuando te rodeas de mujeres maravillosas que también están en ese camino… todo se vuelve más bonito, más llevadero y más verdadero.

Porque no estamos hechas para caminar solas.
Estamos hechas para caminar acompañadas, sostenidas, vistas…
Y, sobre todo, amadas por nosotras mismas.

Y recuerda,
no te dejes para después.


Con cariño,

Paqui Pérez – Alma Valiente

Compartir en:
Facebook
Twitter
Threads
WhatsApp
Pinterest