Hemos llegado a diciembre. Otro año que se nos escapa entre los dedos casi sin darnos cuenta. Empezamos enero con listas llenas de deseos, propósitos, ilusiones… Y de pronto miramos el calendario y ya estamos en el último mes del año, preguntándonos cómo pasó tan rápido.
Entre el corre-corre diario, las responsabilidades, cuidar de todos, cumplir en el trabajo, llevar la casa y estar pendientes de mil cosas… la mayoría de nosotras caemos en un hábito muy común: dejarnos para después.
Y ese “después” nunca llega.
Entonces aparece diciembre, y con él, esa mezcla de decepción, angustia o pena por no haber logrado lo que algún día escribimos en un papel. Y es normal. No eres la única que lo siente.
Pero déjame decirte algo importante:
Diciembre no es el fin: es una oportunidad.
El mes acaba de empezar.
Todavía puedes revisar tus sueños, mirar tu lista y preguntarte:
¿Qué puedo lograr antes de que termine el año?
¿Qué puedo empezar, aunque sea un primer paso?
No tiene que ser algo grande.
Basta con empezarlo.
Cuando te das permiso de avanzar, aunque sea poquito, tu energía cambia.
Tu mirada hacia ti cambia.
Y acabas el año con alegría en lugar de culpa o frustración.
El regalo más difícil: regalarte a ti misma
Diciembre también trae algo curioso: somos generosas con todo el mundo —pareja, hijos, padres, amigas— y no nos tiembla la mano para gastar dinero en ellos. “Se lo merecen”, pensamos.
Pero cuando queremos comprarnos nosotras algo…
Ahí empieza la batalla.
Lo pensamos.
Le damos vueltas.
Nos sentimos culpables.
Y a veces incluso, si al final lo hacemos, no lo disfrutamos del todo.
¿Por qué?
Porque muchas mujeres hemos aprendido —sin que nadie nos lo diga directamente— que gastar en nosotras es “malo”, “egoísta”, “innecesario”. Y llevamos esa creencia tan dentro que no nos permitimos disfrutar ni una simple ilusión.
Pero escucha esto con el corazón abierto:
Tú también te mereces regalos. Te mereces cuidados. Te mereces tu propio cariño.
Y no, no estás malgastando el dinero cuando lo inviertes en algo que te hace ilusión, te hace crecer o te aporta bienestar.
¿Cómo empezar a disfrutar sin culpa?
No es fácil, pero sí es posible. Y se trabaja poco a poco:
🔸 Empieza por permitirte un gesto pequeño: un libro, una prenda, una pausa para ti.
🔸 Cuando aparezca la culpa, respira y recuérdate: “Me lo merezco tanto como los demás.”
🔸 Haz una lista de lo que tú quieres, no solo de lo que necesitan los otros.
🔸 Felicítate por cada paso. Cada uno cuenta.
Verás que, con el tiempo, hacer algo por ti ya no te pesará.
Te dará paz.
Diciembre es para todas, también para ti
Así que antes de cerrar este año, te invito a que hagas algo por ti.
Un pequeño sueño recuperado.
Una ilusión que habías dejado para luego.
Un gesto de amor propio.
No necesitas esperar al 1 de enero para empezar de nuevo.
Empieza hoy.
Empieza este mes.
Y termina el año con la sensación más bonita que existe:
La de haberte dicho “sí” a ti misma.
Con cariño,
Paqui Pérez – Alma Valiente