Dolor crónico: pequeñas cosas que me ayudan a no romperme

Lo que sí me está ayudando (aunque no lo solucione todo)

Hay algo que he aprendido a base de dolor:

No todo se soluciona.

Y durante mucho tiempo luché contra eso.

Quería encontrar la pastilla perfecta,

la solución definitiva,

el momento en el que todo volviera a ser como antes.

Pero ese momento… no llegaba.

Y mientras lo esperaba,

me seguía dejando para después.

Hasta que empecé a hacer algo diferente.

No para curarme del todo.

Sino para sostenerme mejor.

Pequeñas cosas.

Muy pequeñas.

Pero importantes.

He aprendido a escuchar mi cuerpo…

aunque no siempre me guste lo que me dice.

A parar antes de romperme del todo.

(no siempre lo consigo, pero lo intento)

A no exigirme como si estuviera bien…

cuando no lo estoy.

He aprendido que descansar

no es perder el tiempo.

Que decir “hoy no puedo”

también es cuidarme.

He empezado a soltar un poco esa necesidad

de poder con todo.

Y a permitirme…

aunque me cueste…

decir que necesito ayuda.

No siempre lo hago.

Pero ya no lo rechazo tanto.

También he entendido algo importante:

Que mi vida no tiene que esperar

a que yo esté perfecta.

Que incluso en medio del dolor…

hay momentos que sí.

Un rato de calma.

Una conversación que me hace bien.

Un paseo corto.

Una risa.

No lo soluciona todo.

Pero cambia el día.

Y eso… ya es mucho.

Sigo teniendo días muy difíciles.

Sigo sintiendo frustración.

Sigo teniendo miedo a que el dolor vuelva fuerte.

Pero ya no me trato igual.

Ahora intento acompañarme…

no exigirme.

Ahora intento escucharme…

no ignorarme.

Ahora intento elegirme…

aunque sea un poco.

También me pasó… creer que tenía que estar bien para empezar a cuidarme.

Y estoy aprendiendo que cuidarme…

empieza justo en los días en los que más lo necesito.

Si estás en un momento difícil…

no busques hacerlo todo perfecto.

Empieza por algo pequeño.

Pero que sea para ti.



Con cariño,

Paqui Pérez – Alma Valiente

Compartir en:
Facebook
Twitter
Threads
WhatsApp
Pinterest