Nada está perdido del todo

Hoy miré este árbol de mi jardín…
y sentí que la vida acababa de darme una respuesta.

Por fuera parece seco.
Roto.
Gastado por el tiempo.

Como si ya no quedara nada.

Y, sin embargo…
ahí estaba.

Un pequeño brote verde abriéndose camino entre la madera vieja.

Pequeño…
pero lleno de vida.

Y pensé en cuántas veces nos sentimos así las personas.

Agotadas.
Sin fuerzas.
Creyendo que ya no podemos más.

Hay etapas en las que una siente que todo se ha apagado dentro.
Que ya no queda ilusión.
Ni energía.
Ni ganas.

Pero la vida tiene algo increíble:

A veces, cuando parece que todo está perdido…
aparece un pequeño brote.

Una conversación.
Una oportunidad.
Una persona.
Una nueva ilusión.
O simplemente… unas ganas pequeñitas de volver a empezar.

Y eso basta.

Porque la vida no siempre renace de golpe.

A veces vuelve despacito.
En silencio.
Desde lugares que parecían muertos.

Igual que este árbol.

Quizá hoy necesitaba recordar eso.

Que aunque haya partes rotas en nosotros…
la vida siempre busca la forma de abrirse camino otra vez.

Y que mientras exista un pequeño brote…
todavía hay esperanza.

Con cariño,

Paqui Pérez – Alma Valiente

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