¿En qué momento empezaste a dejarte para después?
No fue de golpe.
No hubo un día concreto.
Fue poco a poco… casi sin darte cuenta.
¿Te sientes cansada… pero no solo físicamente?
Ese cansancio que no se arregla durmiendo.
El de levantarte por la mañana y pensar: “otro día más…”
El de terminar el día y sentir que no has parado… pero tampoco has hecho nada para ti.
¿Te cuesta ilusionarte con cosas que antes sí?
Planes que antes te apetecían… y ahora te dan pereza.
Quedar con alguien y cancelar en el último momento porque no te da la vida… o las ganas.
O incluso tener un rato libre… y no saber qué hacer con él.
¿Te dices “ya habrá tiempo para mí”… pero ese momento nunca llega?
Primero los hijos…
luego la casa…
luego el trabajo…
luego alguien que te necesita…
Y tú siempre al final.
Y cuando por fin podrías… ya no tienes energía.
¿Sientes que haces mucho… pero no sabes muy bien para qué?
Días llenos… agenda ocupada…
pero una sensación de vacío difícil de explicar.
Como si estuvieras cumpliendo con todo… menos contigo.
¿Te has acostumbrado a no preguntarte qué necesitas?
Te sabes la vida de todos…
lo que necesitan, lo que sienten, lo que les pasa…
Pero si alguien te pregunta a ti…
te quedas en blanco.
Y entonces pasa algo…
No estás rota.
No estás perdida.
Puede que simplemente te hayas ido dejando para después… tantas veces…
que ya no sabes muy bien dónde estás tú.
¿Y si hoy paras un momento?
No para hacer más.
No para cumplir.
Solo para escucharte.
Aunque no tengas claro qué necesitas.
Aunque solo sea para darte cuenta de cómo estás de verdad.
No tienes que cambiar tu vida entera de golpe.
A veces, todo empieza con algo tan sencillo como esto:
dejar de ponerte siempre la última.
💛
Y quizá no se trata de encontrarte…
sino de empezar, poquito a poco, a volver a ti.
Si al leer esto algo dentro de ti se ha movido…
no lo ignores.
A veces, ese es el primer paso.
Gracias por estar aquí y por leerme.
Con cariño,
Paqui Pérez–Alma Valiente