Hay un momento en el que te das cuenta de algo: necesitas dejar de dejarte para después… pero no sabes por dónde empezar.
Quieres cambiar cosas…
pero no sabes cuáles.
Quieres sentirte mejor…
pero no sabes cómo.
Y eso, muchas veces, pesa más que cualquier otra cosa.
¿Te pasa que sientes que necesitas algo diferente… pero no sabes ni qué?
Como una incomodidad por dentro.
Como si algo ya no encajara…
pero no sabes explicarlo.
¿Te dices “tengo que parar un poco”… pero sigues igual?
Porque siempre hay algo que hacer.
Algo más urgente.
Algo que va antes que tú.
Y al final… vuelves a dejarte.
¿Sientes que necesitas tiempo para ti… pero no sabes cómo hacerlo sin sentirte mal?
Porque en cuanto paras…
aparece la culpa.
Como si estuvieras fallando.
Como si no estuvieras haciendo lo que toca.
¿Te gustaría hacer algo por ti… pero ni siquiera sabes por dónde empezar?
Porque llevas tanto tiempo ocupándote de todo…
que ahora que te miras…
no sabes qué necesitas.
Y aquí es donde muchas se quedan.
No porque no quieran cambiar.
Sino porque no saben cómo empezar a dejar de dejarse para después.
Pero déjame decirte algo…
No necesitas tenerlo todo claro para empezar.
A veces, no se trata de cambiar tu vida entera.
Se trata de algo mucho más sencillo.
Se trata de empezar a hacerte un espacio en tu propia vida.
Aunque sea pequeño.
Aunque no sepas muy bien cómo.
Aunque al principio te resulte raro.
Es darte 5 minutos sin hacer nada.
Es preguntarte “¿cómo estoy?”
aunque no tengas respuesta.
Es permitirte no poder con todo…
y que no pase nada.
No tienes que hacerlo perfecto.
Ni rápido.
Ni como lo hace nadie más.
Solo tienes que empezar…
a no dejarte para después.
💛A veces empezar es tan sencillo como dedicarte unos minutos. Aquí puedes ver algunas ideas de autocuidado diario.
Hacerte un espacio en tu propia vida
no es algo grande.
Es algo que se construye poco a poco.
En los pequeños momentos
en los que decides no olvidarte de ti.
Y quizá no sabes por dónde empezar…
pero si has llegado hasta aquí,
ya hay una parte de ti que quiere dejar de dejarse para después.
Y eso…
ya es un comienzo.
Gracias por estar aquí y por leerme.
Con cariño,
Paqui Pérez–Alma Valiente